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JMJ Madrid 2011: la fiesta terminó... la misión continúa
El mensaje del Papa en Madrid y algunas notas sobre lo vivido
Al amanecer, en el aeródromo de Cuatro Vientos, al sur de Madrid, los rayos del sol comenzaban a despertar a miles de jóvenes que luego de muchos días de intensas actividades y una Vigilia de oración, se preparaban para participar de la ceremonia final de encuentro con el Papa. Las imágenes eran espectaculares. Un mar de jóvenes, bolsas de dormir y carpas que se combinaban con banderas, kits de desayunos y equipos de prensa instalándose. El ingreso del Papa, transformó la espera en una alegría generalizada. El papamóvil recorría los caminos preparados entre la gran explanada (comparada a 48 campos de futbol) y todos celebraban. Miles de sacerdotes, obispos y los invitados principales, los jóvenes, vivieron dos horas de encuentro eucarístico, donde Benedicto XVI predicaba con estas palabras: “Queridos jóvenes, también hoy Cristo se dirige a Uds. con la misma pregunta que hizo a los Apóstoles: “Quién dicen que soy yo?”… Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados... La fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con El”. Más adelante agregó: “No se puede seguir a Jesús en solitario… No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Jóvenes, comuniquen a los demás la alegría de su fe”. Una gran fiesta a cuatro vientos. Una fiesta inolvidable.
Al amanecer, en el aeródromo de Cuatro Vientos, al sur de Madrid, los rayos del sol comenzaban a despertar a miles de jóvenes que luego de muchos días de intensas actividades y una Vigilia de oración, se preparaban para participar de la ceremonia final de encuentro con el Papa. Las imágenes eran espectaculares. Un mar de jóvenes, bolsas de dormir y carpas que se combinaban con banderas, kits de desayunos y equipos de prensa instalándose. El ingreso del Papa, transformó la espera en una alegría generalizada. El papamóvil recorría los caminos preparados entre la gran explanada (comparada a 48 campos de futbol) y todos celebraban. Miles de sacerdotes, obispos y los invitados principales, los jóvenes, vivieron dos horas de encuentro eucarístico, donde Benedicto XVI predicaba con estas palabras: “Queridos jóvenes, también hoy Cristo se dirige a Uds. con la misma pregunta que hizo a los Apóstoles: “Quién dicen que soy yo?”… Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados... La fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con El”. Más adelante agregó: “No se puede seguir a Jesús en solitario… No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Jóvenes, comuniquen a los demás la alegría de su fe”. Una gran fiesta a cuatro vientos. Una fiesta inolvidable.
JMJ Madrid 2011 y MAGIS: un encuentro y más de un millón de desafíos
Algo palpita en el corazón de Madrid. Se trata del millón de emociones, voces y presencias que en estos días forman parte de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) número seis (siguiendo el formato de festival juvenil de tres días de duración). Rostros, banderas, mochilas de tres colores, metro, botellas de agua helada, calor… todo gira en torno al encuentro de más de un millón de jóvenes de los cinco continentes. Uno de los medios de Madrid lo ha llamado “La ONU de la fe”. Y no exagera. En cada esquina de la capital española se encuentra algo referente a este encuentro. Música, presentaciones artísticas, stands, los confesionarios en el Parque del Retiro, las iglesias que acogen, los escenarios en las plazas principales,… y un factor común: jóvenes caminando, encontrándose, riendo y llorando, bailando y rezando, jugando y descansando. Todos atentos a los actos centrales y a los encuentros con el Papa Benedicto XVI, pastor de esta Iglesia, que viene a compartir, hablar, escuchar y sentir este mismo palpitar.
MAGIS 2011: "San Ignacio quería hacernos sensibles a todas las músicas, porque allí habla Dios" (P. General)
El P. Adolfo Nicolás S.J. se dirige a los jóvenes del MAGIS, reunidos en Loyola, preparando su participación en el Encuentro Mundial de la Juventud Madrid 2011:
"No vamos a ellos [los demás] para estudiarlos, ni para sentir pena, ni para alegrarnos de ser distintos... sino que vamos para sentirnos uno con ellos, para crear comunión, para crear solidaridad... Pablo no es un indignado, es un enamorado, enamorado de su pueblo. Por eso tiene energía para actuar, por eso se indigna a veces, pero a veces construye y crea y edifica, y se alegra y canta...
Si lo que nos preocupa es nuestro bienestar y nuestro éxito nos hundiremos sin remedio... Si lo que nos preocupa es Cristo, es decir, los demás... entonces podremos caminar sobre el agua. Otra vez estamos ante una elección, y una elección interna para la que san Ignacio nos prepara... Esta diferencia entre estar preocupado por mí y estar preocupado por los demás es lo que Jesús considera la diferencia entre tener y no tener fe".
Aquí el video de la Homilía:
Visita:
MAGIS2011 Jesuitas Iglesia Actualidad
"No vamos a ellos [los demás] para estudiarlos, ni para sentir pena, ni para alegrarnos de ser distintos... sino que vamos para sentirnos uno con ellos, para crear comunión, para crear solidaridad... Pablo no es un indignado, es un enamorado, enamorado de su pueblo. Por eso tiene energía para actuar, por eso se indigna a veces, pero a veces construye y crea y edifica, y se alegra y canta...
Si lo que nos preocupa es nuestro bienestar y nuestro éxito nos hundiremos sin remedio... Si lo que nos preocupa es Cristo, es decir, los demás... entonces podremos caminar sobre el agua. Otra vez estamos ante una elección, y una elección interna para la que san Ignacio nos prepara... Esta diferencia entre estar preocupado por mí y estar preocupado por los demás es lo que Jesús considera la diferencia entre tener y no tener fe".
Aquí el video de la Homilía:
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MAGIS2011 Jesuitas Iglesia Actualidad
La más noble de las profesiones o el más vil de los oficios
Si en lugar de los candidatos presidenciales y sus planes de gobierno, son los mismos medios de comunicación y el rol que cumplen los periodistas en la actual coyuntura política, quienes se roban los titulares, estamos frente a un problema muy grave. El periodismo no debe ser solo el garante de la libertad de expresión -que defiende con uñas y dientes cuando ésta se ve amenazada- sino que también debe ser el garante del derecho que tienen todos los ciudadanos de ser informados de la manera más objetiva posible. Pero cuando esto no ocurre la confianza se pierde y es muy difícil volver a recuperarla. La mayoría de medios de comunicación ha confundido lo que significa tener una línea editorial definida y el deber que tienen de informar con objetividad a su público. Cada vez que abrimos las páginas de un diario o cuando sintonizamos un noticiero o un programa político, estamos siendo testigos de cómo la frase acuñada por Luis Miró Quesada de la Guerra “El periodismo puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios” se convierte en realidad.
Romero, Japón, Libia
En estos días volvemos a recordar la vida del Obispo-mártir de América: Oscar Romero. Quizás son muchos los motivos que podemos citar para mantener vivo su recuerdo. Pero uno se impone: su actualidad para anunciar la buena noticia del Reino de Dios y denunciar todo aquello que va en contra de la proximidad de ese Reino, que se traduce, entre otros, como la convivencia digna del género humano y el respeto a la creación. Monseñor Romero no ha perdido actualidad. Al contrario, desde su fidelidad a la Iglesia, supo trasmitir en voz alta la palabra de Dios, y solo la violencia del mal fue capaz de apagar esa voz. Es una actualidad digna de un fiel discípulo de Cristo. Dar la vida por los demás.
En estos días también, somos testigos de tantos motivos de denuncia y queda corto el espacio para enumerarlos. Todos vivimos o conocemos de cerca motivos de sufrimiento, de dolor y de muerte. Quisiera señalar dos que están en las primeras planas de los medios: El desastre acontecido en Japón el 11 de marzo, y la actual situación de guerra declarada en Libia. Siento de cerca el sufrimiento y la incertidumbre de amigos japoneses. Asimismo, somos parte de un ambiente de temor en Italia por el efecto migratorio de guerra que ya se vive en su frontera sur. Con estas situaciones y reconociendo la impronta de Romero en el desarrollo de su pueblo y la Iglesia, nos podemos preguntar: ¿Dónde está Dios en todo esto? Y justifico la pregunta a la luz del Concilio Vaticano II: “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado” (GS, 22).
En estos días también, somos testigos de tantos motivos de denuncia y queda corto el espacio para enumerarlos. Todos vivimos o conocemos de cerca motivos de sufrimiento, de dolor y de muerte. Quisiera señalar dos que están en las primeras planas de los medios: El desastre acontecido en Japón el 11 de marzo, y la actual situación de guerra declarada en Libia. Siento de cerca el sufrimiento y la incertidumbre de amigos japoneses. Asimismo, somos parte de un ambiente de temor en Italia por el efecto migratorio de guerra que ya se vive en su frontera sur. Con estas situaciones y reconociendo la impronta de Romero en el desarrollo de su pueblo y la Iglesia, nos podemos preguntar: ¿Dónde está Dios en todo esto? Y justifico la pregunta a la luz del Concilio Vaticano II: “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado” (GS, 22).
Dios ¿de moda? … Oh my gosh!!!

La comedia de enredos juveniles Glee es una de las más populares en los Estados Unidos. 11 millones de televidentes cada semana y uno de los mejores promedios en cuanto a público juvenil, lo cual significa muchos millones de dólares en publicidad. Las canciones que son el hilo conductor de cada capítulo se disparan cada semana en el ranking de ventas de itunes y han superado el récord de los Beatles en el número de ingresos al Hot 100 de la revista Billboard. Todo un fenómeno cultural de estos tiempos. Ganadora del Globo de Oro, Glee ha lanzado al estrellato a sus jóvenes (y a las no tan jóvenes también) figuras. Además le ha dedicado un capítulo a Madonna, otro inspirado en las canciones de Lady Gaga y recientemente Britney Spears apareció en un capítulo sobre ella misma. Pero eso no es todo y esto puede sonar a sacrilegio para algunos, pero Dios también se ha ganado el derecho de aparecer en Glee, la serie de moda.
¿A la izquierda o a la derecha?

Las recientes elecciones municipales y regionales en el Perú han llamado la atención de la prensa internacional por el denominado “resurgimiento de la izquierda”, como lo señala el diario El País de España, y el éxito logrado por Susana Villarán. Es cierto que hablar del enfrentamiento entre Lourdes y Susana como lo más importante de las elecciones es injusto, porque ellas solo se enfrentaban por el sillón municipal de Lima, y lo sucedido en los distintos departamentos del Perú también tendría que ser tomado en cuenta. Sin embargo, lo queramos o no, Lima representa una gran parte del Perú. El tercio de la población peruana vive en Lima. Y además Lima sigue significando para mucha gente el “gran sueño peruano”. Para tener éxito, se dicen muchos, hay que ir a Lima. Así que con las disculpas respectivas al resto del Perú, trataremos de analizar lo sucedido en Lima y cuál es su influencia en la política peruana.
Jóvenes, su presencia renueva la Iglesia
Benedicto XVI, a propósito de la Jornada Mundial de la Juventud 2011.
El domingo 5 de setiembre, el papa ha dedicado su prédica a la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud que se llevará a cabo en Madrid en agosto del 2011. Sus palabras hacen referencia al Mensaje que el 6 de agosto envió a los jóvenes del mundo entero convocando a este encuentro bajo el lema: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Col 2, 7). Nos llama la atención varias frases de este mensaje, importantes frente a la situación actual de la sociedad, el joven y la iglesia católica.

El domingo 5 de setiembre, el papa ha dedicado su prédica a la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud que se llevará a cabo en Madrid en agosto del 2011. Sus palabras hacen referencia al Mensaje que el 6 de agosto envió a los jóvenes del mundo entero convocando a este encuentro bajo el lema: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Col 2, 7). Nos llama la atención varias frases de este mensaje, importantes frente a la situación actual de la sociedad, el joven y la iglesia católica.

No es común encontrar en discursos o mensajes del Papa referencias a su vocación personal, a su experiencia personal de encuentro con Dios y, sobretodo, a las “dudas” en su llamada: “¿es éste de verdad mi camino?”. Encontrar estas referencias en el mensaje al que hacemos alusión ya nos advierte que lo que transmite va más allá de una catequesis - como también las varias referencias periodísticas a este discurso. En esta oportunidad el Papa habla de corazón a corazón. Quiere transmitir con ilusión y realismo lo que espera de este encuentro y más aún, quiere transmitir lo que Cristo es capaz de hacer en la vida del joven que cree en El.
Empieza su discurso ubicando las inquietudes propias de la edad juvenil, inquietudes sentidas por él mismo: “En cada época, también en nuestros días, numerosos jóvenes sienten el profundo deseo de que las relaciones interpersonales se vivan en la verdad y la solidaridad (…) la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande (…) Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente”. Así, Benedicto XVI nos propone ser conscientes de las aspiraciones naturales de un joven, de cómo es posible abrirse, desde lo concreto de la humanidad -como es la posibilidad del deseo- a lo concreto de la eternidad, es decir, lo infinito, lo que trasciende. Es allí donde Dios entra en la vida del joven, no para imponer un modo de pensar y vivir, sino para dar respuesta a las aspiraciones humanas desde las propias raíces humanas. Continúa el Papa: “El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”. Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. «Sin el Creador la criatura se diluye» (Con. Ecum. Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36).”
Echar raíces, encontrar el fundamento de la propia vida y encontrar las respuestas a las preguntas vitales, son las propuestas de este mensaje. Cuánta actualidad cobran estas palabras en una situación juvenil llena de incertidumbre, no solo por el futuro, sino también por las condiciones del presente. La juventud es el tiempo de la vulnerabilidad, de la posibilidad de dejarse llevar por lo efímero, por la felicidad pasajera. Es importante hablar de lo fundamental, de lo que sostiene y da un sentido verdadero a la vida, un sentido permanente y, por tanto, eterno. En un tiempo donde la Iglesia está particularmente golpeada por situaciones originadas desde dentro, dar respuestas coherentes y válidas no es fácil. Sobre todo en un contexto donde la credibilidad se juega en la coherencia. Por ello, el discurrir del mensaje arriba, desde la fe, al principio y fundamento de toda vida: a su Creador y a quien hizo plenamente humana esa creación, Jesús. Citamos al Papa: “Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Jesús nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? Es una fase fundamental que puede turbar el ánimo, a veces durante mucho tiempo”. Por ello, enfatizamos, el mensaje de Jesús no pierde actualidad, y puede echar raíces más profundas en aquella etapa de la vida en que ella misma busca su fundamento y su horizonte.
Desde esta propuesta termina su mensaje Benedicto XVI, centrando la respuesta a la búsqueda de sentido y sustento de la vida en Jesús: “Escuchándole, estando con Él, llego a ser yo mismo… Así, la vida se vuelve auténtica”. Una vida que es auténtica, porque busca hacer auténtico y real el mensaje de Jesús: la justicia, la solidaridad, la dignidad humana, el respeto por la creación, por el futuro. “La caridad que brota de la fe –ha llevado a tantos cristianos/as a lo largo de la historia- a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras”. Autenticidad y coherencia, verdadera felicidad y sentido de la vida, cuatro conceptos que se encuentran para darle al joven de hoy una respuesta que puede aclarar definitivamente sus dudas y le puedan ayudar a consolidar su vida con un proyecto que responda a lo que Dios busca de él.
Con esta convicción en el corazón, enfatiza el Papa, “queridos jóvenes, la Iglesia cuenta con ustedes. Necesita su fe viva, su caridad creativa y el dinamismo de su esperanza. Su presencia renueva la Iglesia, la rejuvenece y le da un nuevo impulso”. Y digamos, ¿no es eso lo que hoy la Iglesia golpeada, la sociedad desorientada y el ser humano debilitado necesitan más que nunca? Por eso, bienvenido un encuentro así. Un encuentro de personas que aspiran a transformar la sociedad. Un encuentro de todos por el bien de todos. Un encuentro que permita reflexionar, centrar la atención en lo verdaderamente importante, que deje al Papa dedicar un mensaje con sinceridad y pedir la ayuda de todos para que, fundados en Cristo, volvamos a vivir en un mundo a la altura del sueño que tiene Dios para su Creación.
Un mensaje de Benedicto XVI a los jóvenes que refresca la ilusión por la vida y renueva la esperanza de apostar por ella desde nuestro ser iglesia.
Juan Bytton, S.J.
Licenciado en Economía. Estudiante de teología en la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma)
Mensaje Oficial de Benedicto XVI para la JMJ 2011
Empieza su discurso ubicando las inquietudes propias de la edad juvenil, inquietudes sentidas por él mismo: “En cada época, también en nuestros días, numerosos jóvenes sienten el profundo deseo de que las relaciones interpersonales se vivan en la verdad y la solidaridad (…) la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande (…) Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente”. Así, Benedicto XVI nos propone ser conscientes de las aspiraciones naturales de un joven, de cómo es posible abrirse, desde lo concreto de la humanidad -como es la posibilidad del deseo- a lo concreto de la eternidad, es decir, lo infinito, lo que trasciende. Es allí donde Dios entra en la vida del joven, no para imponer un modo de pensar y vivir, sino para dar respuesta a las aspiraciones humanas desde las propias raíces humanas. Continúa el Papa: “El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”. Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. «Sin el Creador la criatura se diluye» (Con. Ecum. Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36).”
Echar raíces, encontrar el fundamento de la propia vida y encontrar las respuestas a las preguntas vitales, son las propuestas de este mensaje. Cuánta actualidad cobran estas palabras en una situación juvenil llena de incertidumbre, no solo por el futuro, sino también por las condiciones del presente. La juventud es el tiempo de la vulnerabilidad, de la posibilidad de dejarse llevar por lo efímero, por la felicidad pasajera. Es importante hablar de lo fundamental, de lo que sostiene y da un sentido verdadero a la vida, un sentido permanente y, por tanto, eterno. En un tiempo donde la Iglesia está particularmente golpeada por situaciones originadas desde dentro, dar respuestas coherentes y válidas no es fácil. Sobre todo en un contexto donde la credibilidad se juega en la coherencia. Por ello, el discurrir del mensaje arriba, desde la fe, al principio y fundamento de toda vida: a su Creador y a quien hizo plenamente humana esa creación, Jesús. Citamos al Papa: “Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Jesús nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? Es una fase fundamental que puede turbar el ánimo, a veces durante mucho tiempo”. Por ello, enfatizamos, el mensaje de Jesús no pierde actualidad, y puede echar raíces más profundas en aquella etapa de la vida en que ella misma busca su fundamento y su horizonte.
Desde esta propuesta termina su mensaje Benedicto XVI, centrando la respuesta a la búsqueda de sentido y sustento de la vida en Jesús: “Escuchándole, estando con Él, llego a ser yo mismo… Así, la vida se vuelve auténtica”. Una vida que es auténtica, porque busca hacer auténtico y real el mensaje de Jesús: la justicia, la solidaridad, la dignidad humana, el respeto por la creación, por el futuro. “La caridad que brota de la fe –ha llevado a tantos cristianos/as a lo largo de la historia- a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras”. Autenticidad y coherencia, verdadera felicidad y sentido de la vida, cuatro conceptos que se encuentran para darle al joven de hoy una respuesta que puede aclarar definitivamente sus dudas y le puedan ayudar a consolidar su vida con un proyecto que responda a lo que Dios busca de él.
Con esta convicción en el corazón, enfatiza el Papa, “queridos jóvenes, la Iglesia cuenta con ustedes. Necesita su fe viva, su caridad creativa y el dinamismo de su esperanza. Su presencia renueva la Iglesia, la rejuvenece y le da un nuevo impulso”. Y digamos, ¿no es eso lo que hoy la Iglesia golpeada, la sociedad desorientada y el ser humano debilitado necesitan más que nunca? Por eso, bienvenido un encuentro así. Un encuentro de personas que aspiran a transformar la sociedad. Un encuentro de todos por el bien de todos. Un encuentro que permita reflexionar, centrar la atención en lo verdaderamente importante, que deje al Papa dedicar un mensaje con sinceridad y pedir la ayuda de todos para que, fundados en Cristo, volvamos a vivir en un mundo a la altura del sueño que tiene Dios para su Creación.
Un mensaje de Benedicto XVI a los jóvenes que refresca la ilusión por la vida y renueva la esperanza de apostar por ella desde nuestro ser iglesia.
Juan Bytton, S.J.
Licenciado en Economía. Estudiante de teología en la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma)
Mensaje Oficial de Benedicto XVI para la JMJ 2011
La travesía del pintor: una mirada a la obra de José Francisco Navarro, S.J.

Paisajes. Al entrar en la sala uno se encuentra rodeado de paisajes, paisajes pintados, de tamaños distintos, de lugares distintos, con colores distintos. Paisajes. Paisajes de este mundo y que parecen de algún otro. Paisajes que han sido descritos en algún libro o que parecen seguir los trazos de alguna foto. Paisajes. Paisajes reales o inventados. Paisajes que conocemos y que nunca hemos visto. Paisajes. Solo paisajes. Y sin embargo ellos nos hablan también de la gente, de personas, de esas personas que están ausentes de los cuadros (salvo una excepción), pero que están detrás de ellos o delante de ellos admirándolos. Paisajes. Paisajes de colores vivos, casi tan vivos que ejercen violencia al mirarlos. Y otros de colores suaves, tenues, que más bien te arrullan. Paisajes. Sí, son paisajes que hablan de una tierra, o de muchas, de un hombre, o de muchos. Y quizás también nos hablan de Dios, de uno solo o de muchos.
José Francisco Navarro es pintor. Y es jesuita. Es jesuita y es pintor. Y es profesor también. Y es doctor, sí, doctor en literatura. Y es pintor y es jesuita y es profesor y es doctor. No es la primera vez que sus cuadros se exponen, pero es la primera vez en el Perú que él es el único pintor de la muestra. Y su muestra se llama “Viaje por las tierras de Arguedas, Rulfo y Guimarães Rosa”. Y en la muestra no solo hay paisajes, también hay textos, la literatura que habla, que habla a través de los colores, de las pinturas, de los paisajes. Porque son paisajes y es literatura. “Esta exposición concluye una etapa importante en mi vida y me abre a nuevas dimensiones, pintar estos cuadros me abre a nuevas ideas, a nuevos proyectos”, dice el autor mientras vuelve a mirar esos cuadros que pintó, que fueron tan suyos y que ahora son tan nuestros.
“Pintar estos cuadros ha significado dejar de lado muchas cosas, todo lo aprendido. Fue simplemente comenzar a pintar, sin saber bien qué iba a salir de todo eso. Y aquí está el resultado. Un compañero jesuita me decía que estas pinturas le hablaban de mi propio camino, de mi travesía personal, espiritual. Y es cierto”. Navarro, como firma sus cuadros, ha hecho un recorrido por las obras de estos autores latinoamericanos. Y ha hecho un recorrido por las tierras de estos autores: el Perú profundo de Arguedas, el páramo de Rulfo y el sertón de Guimarães Rosa. Y ha hecho un recorrido personal, espiritual, que lo ha llevado a esta muestra en la galería “Pancho Fierro” en el corazón de Lima.
Paisajes. La tierra en tensión. Y el cielo enfurecido. Y el sol ardiente. El campo verde. El monte imponente. El río de la muerte. Y las casas al borde del abismo. Y un hombrecito tratando de mantener el equilibrio, diminuto frente a la inmensidad del paisaje. Paisajes de vida, paisajes de muerte. Paisajes que se abren a lo que viene, paisajes que muestran caminos, caminos abiertos, caminos sin terminar, caminos por recorrer. Solo queda el hombre. Travesía. José Francisco Navarro ha hecho su propia travesía, personal, única. Y eso muestra en esta exposición, que se convierte así en una invitación a hacer su propia travesía, a dejarse cautivar por estos paisajes, estos paisajes que quizás no conocemos, pero que nos invitan a pintar nuestros propios paisajes, a darles nuestros propios colores, a ponernos en marcha. A viajar no solo por las tierras de Arguedas, Rulfo y Guimarães Rosa, sino a iniciar la travesía por nuestras propias tierras.
Víctor Hugo Miranda, S.J.
Hace una licenciatura en Teología, en Boston College.
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La cicatriz del baguazo
Como una cicatriz en la piel, así recordamos muchos peruanos la violencia desatada el 5 de junio de 2009 en el nor-oriente del país. El "baguazo", que enfrentó a policías e indígenas en una batalla campal, tuvo como resultado la increíble cifra de 34 muertos. Nunca en la historia republicana una intervención policial había desatado tal violencia.En aquel momento hubo una gran confusión sobre los factores que produjeron el enfrentamiento. Hoy la historia nos dice que el punto central del conflicto fue la resistencia indígena a dos decretos supremos que modificaron el proceso de las comunidades para tomar decisiones sobre sus tierras. Estos decretos debilitaban la búsqueda de consenso entre los miembros de las comunidades con el objetivo de hacerlas más vulnerables a propuestas externas, es decir, a los proyectos mineros trazados desde el gobierno. Reivindicando su justo derecho a ser consultados, las comunidades indígenas exigieron la derogatoria de los decretos. El congreso y el ejecutivo se hicieron de la vista gorda, antes comenzaron a hostigar a los dirigentes indígenas, y entonces se desató la violencia.
La dirigencia indígena y sus asesores fueron negligentes al no medir el alcance de sus métodos para incitar las protestas. Allí donde no hay un deslinde claro con la violencia, no podemos poner la confianza. La violencia apasiona, se autojustifica fácilmente, pero es falsa y estéril. Dicho esto creo que hoy una lectura inteligente de lo ocurrido no solo estaría de acuerdo con el derecho constitucional de los publos indígenas a ser consultados sobre el destino de sus tierras. El propio informe "en minoría" del Congreso presentado por el congresista Lombardi se ateve a decir algo más. Que el baguazo debe ser introducido en la larga historia que el Estado tiene con la selva y con las poblaciones nativas: una historia de exclusión, explotación y olvido. Es en este contexto que los decretos supremos debían ser leídos, como la reafirmación de un Estado que quiere seguir viviendo prescindiendo de los derechos de sus poblaciones más marginales, más "otras".
Las imágenes de los policías acribillados en Bagua conmovieron produndamente, como las de los indígenas reprimidos con armas de fuego cuando muchos de ellos solo tenían lanzas y piedras. Todos ellos víctimas, todos ellos piezas de un juego que en realidad se jugaba en otra cancha. La responsabilidad política, si no es en algún caso penal, del gobierno, del gabinete, de la nefasta ministra del interior, de la ministra de economía que ilusamente condicionaba el TLC con Estados Unidos a la no derogación de los decretos, todo ello debe por lo menos recordarse. Es lo mínimo de lo mínimo.
Hoy los tristemente célebres decretos están derogados. El Congreso ha aprobado incluso una Ley de Consulta Previa. Pero todo esto a qué precio. Nadie borrará la huella de la violencia en la "curva del diablo", ni en las familias de las víctimas, ni en nuestra historia. La ignorancia de la complejidad social del país que nuestros gobernantes mostraron -varios de ellos experimentados políticos- y, lo que quizá es peor, su incapacidad para reconocer sus errores, evidencian una discapacidad moral para gobernarnos.
Deyvi Astudillo, S.J.
Estudiante de teología en el Centre Sèvres de Paris
Texto publicado en: www.politicamentecreyente.com
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Like a Prayer 2.0: el fenómeno “Glee”

Desde que iTunes se ha convertido en el lugar de referencia para descargar música desde tu propia computadora, hay un nuevo fenómeno musical que no puede ser dejado de lado: algunas canciones que causaron furor en su momento vuelven a ser escuchadas hoy en día por las generaciones más jóvenes. Un ejemplo de ello es la canción “Like a Prayer” interpretada originalmente por Madonna y que hace 21 años fue número uno en las listas de popularidad del mundo entero. Pues esta misma canción vuelve a estar en los primeros lugares de éxito estos días, pero no se trata de la misma versión de Madonna, sino la del elenco de la serie Glee, que se escucha en los iPods de los adolescentes de hoy, aquellos que siguen la serie y que seguramente nunca antes escucharon hablar de Madonna.
Algo que también llama la atención es encontrar una canción que lleve en el título la palabra “Prayer” (Plegaria). Aunque entonces se armó todo un escándalo por el video en el que Madonna aparecía besando a un santo moreno (opacando la calidad de uno de sus mejores discos), nadie se extrañaba que una canción hiciera alusión a un tema religioso. Sin embargo veinte años después eso es poco probable. Los adolescentes de hoy no sólo no saben quién es Madonna, sino que tampoco escuchan hablar de Dios ni de la religión y menos a través de la música que llega a sus oídos. Pero nuestros amigos de Glee han hecho esto posible, que una canción de amor que utiliza la metáfora de la plegaria y que habla del canto de los ángeles y del cielo en su letra, sea escuchada por las nuevas generaciones.>>>
La versión Glee de Like a Prayer con elementos religiosos como el vitral que asemeja una iglesia y el coro gospel.
¿Pero qué es Glee? Se trata de una de las series más populares del momento en los Estados Unidos y en el mundo entero. Con solo una temporada en el aire (apenas 15 capítulos hasta el momento) ha acaparado premios como el Globo de Oro y le han llovido críticas positivas. ¿De qué se trata la serie? Glee es un club de canto de una escuela secundaria. Pero claro no es el lugar para la gente más popular (un chico en silla de ruedas que toca la guitarra, una chica negra con una voz espectacular, un chico gay que viste siempre a la moda, una chica gótica y una aspirante a diva que cae pesada a todo el mundo), es más bien el último escalón de la vida social de esta escuela hasta que el capitán del equipo de fútbol y algunas porristas se suman al grupo. El club Glee debe participar en un concurso estatal y para ello deberá superar distintos obstáculos, siendo el principal de ellos, la directora de las porristas, principal opositora del proyecto. En fin, toda una serie de enredos y de divertidos diálogos en el pequeño mundo de esta escuela y los avatares del club Glee.
Hasta allí no hay una gran diferencia con otras series de televisión de mayor o menor impacto. Pero el plato fuerte de la serie son las canciones, que se convierten en el hilo conductor de cada capítulo, en los que el profesor y los alumnos hacen distintas propuestas de canciones vinculadas a lo que van viviendo y descubriendo en sus vidas adolescentes: amor, sexo, amistad. Además las canciones pueden ser descargadas digitalmente desde que la serie está al aire, logrando un éxito sin precedentes, como sucedió en la primera emisión con la canción “Don’t stop believin” de Journey, gran éxito de 1981 que en su nueva versión de Glee ha llegado al número 4 del Billboard (el original sólo alcanzó la posición 9) y ha vendido más de medio millón de copias. En plena era digital las canciones del club Glee son de lo más populares, convirtiendo hits de otras épocas en verdaderas canciones de culto para los jóvenes de hoy.
Don’t stop believin’ se ha convertido en un himno de los jóvenes, un himno de esperanza.
Lo mismo está ocurriendo con “Like a Prayer”. El capítulo 15 tuvo como título “El Poder de Madonna”. Tanto el profesor que dirige el club Glee como la profesora que dirige a las porristas retaron a sus alumnos a inspirarse en Madonna, en su música, en su manera de vestir, en su actitud, para preparar sus números musicales. Es así como el elenco de Glee revisitó clásicos como “Borderline”, “Like a Virgin”, “Open your Heart”, “Express Yourself” o “Vogue”, que causaron sensación en los años 80 y 90, así como el más reciente “4 minutes”. Pero es la versión de “Like a Prayer” la que ha vuelto locos a los fans de la serie que no dejan de descargar esta canción ni de ver su video en YouTube. Se trata del fenómeno “Glee”, una serie en la que los jóvenes encuentran en la música una manera de inspirarse en la búsqueda por el sentido de sus vidas y expresar lo que van experimentando. A ver qué más sorpresas nos trae este maridaje entre canciones del pasado y jóvenes de hoy sazonado con toques de buen humor.
Noticias Jesuitas Glee Like a prayer
Lo que importa en el tema del abuso clerical
Las últimas semanas han estado convulsionadas por las denuncias públicas de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes de la Iglesia católica, por la actitud de los medios de comunicación que han llegado incluso a acusar al Papa Benedicto XVI de haber ocultado información, y por las criticadas reacciones de algunas autoridades eclesiales. ¿Qué podemos decir ante esta situación? Creemos que lo primero es tratar de informarse bien sobre lo que ha sucedido. Hay una realidad frente a la cual no se pueden cerrar los ojos. Y una gran cantidad de víctimas a las que habría que ayudar a curar sus heridas. No se trata de aferrarse a una actitud defensiva que podría ser negadora. Asimismo, creemos que es importante conocer también lo que la Iglesia está tratando de hacer hoy para evitar nuevos casos de abuso sexual.
El sacerdote norteamericano Thomas Reese analiza toda esta situación de una manera inteligente, lo que nos puede ayudar a reflexionar y a generar nuestra propia opinión al respecto.
Lo que importa en el tema del abuso clerical
publicado por The Washington Post (leer en inglés)
Los medios de comunicación están siendo atacados por los defensores del Papa Benedicto XVI que sienten que la cobertura de la crisis de abuso sexual es injusta. ¿Algunos periodistas hacen un trabajo mediocre en la presentación de informes? Claro que sí. ¿Son algunos comentaristas exagerados en su retórica? Claro que sí. Cuando el debate se realiza entre el New York Times y la Iglesia Católica, parece tratarse simplemente del enfrentamiento entre dos instituciones infalibles.>>>
Pero seamos honestos. La Iglesia rara vez ha sido de gran ayuda en la cobertura de la historia de abuso sexual, y sin la cobertura de los medios, la Iglesia no hubiera limpiado su manera de actuar. La Iglesia tiene una deuda de gratitud con los medios de comunicación, especialmente con el National Catholic Reporter, que se ocupó de esta historia a partir de mediados de los años 1980, mucho antes que el Boston Globe.
Además, atacar a los medios de comunicación es una estrategia de relaciones públicas estúpida y que no funciona; de hecho es contraproducente. Hace que la Iglesia parezca a la defensiva y que está tratando de restar importancia al problema del abuso. Llamar a la cobertura de estas noticias chismes de poca monta o comparables al antisemitismo es desastroso; es verter gasolina sobre el fuego.
Cada vez son más los casos concretos que aparecen en los titulares como resultado de trascendidos informales de los abogados a los medios de comunicación o de documentos que son liberados por los tribunales. En estas historias noticiosas, es extremadamente importante para los periodistas y sus audiencias prestar atención a los plazos, a la línea de tiempo de los casos. Estas son algunas de las preguntas que necesitan ser formuladas y contestadas cuando se mira casos concretos.
1. ¿Cuándo sucedió el abuso?
La mayoría de los casos de abuso en los Estados Unidos divulgados actualmente por los medios de comunicación tuvo lugar hace décadas. Sabemos por el estudio realizado en 2004 por la Escuela John Jay de Criminología (http://www.usccb.org/nrb/johnjaystudy/) que el número de presuntos abusos aumentó en la década de 1960, alcanzó su punto máximo en los años 70, disminuyó en la década de los 80 y en los 90 había vuelto a los niveles de la década de 1950. Si la fecha del abuso resulta enterrada en el final de la historia periodística, el lector superficial puede pensar que se trata de un caso reciente.
2. ¿Cuándo fue denunciado el abuso a la diócesis?
Una de las tragedias de la crisis de abuso sexual es que las víctimas, debido a su edad y vulnerabilidad, no hicieron público el abuso de inmediato. Algunos nunca lo hicieron porque no quisieron que sus familias, amigos o conocidos supieran qué les pasó. Como resultado, ni siquiera la Iglesia sabía la magnitud del problema. Según el informe de John Jay, un tercio de las acusaciones se reportaron luego de 1993 y otro tercio se realizaron en los años 2002-2003. "Por lo tanto, antes de 1993, sólo un tercio de los casos fueron conocidos por funcionarios de la Iglesia", dice el informe. La Iglesia debe ser culpada por lo que sabía, pero ¿acaso puede ser culpada por lo que no sabía?
3. ¿El sacerdote abusó de nuevo después de que fuera reportado por primera vez a la diócesis?
La mayoría de los sacerdotes (56 por ciento) según el informe de John Jay sólo tiene una acusación. Por otra parte, los 149 abusadores en serie (los que abusaron de 10 o más niños) fueron responsables de 27 por ciento de los abusos. Que la iglesia no se haya ocupado de estos abusadores en serie de manera más rápida es inconcebible e intolerable.
4. ¿Cuánto tiempo pasó entre el momento en que se reportó el abuso a la Diócesis hasta que el sacerdote fue suspendido de su ministerio?
Con el fin de proteger a los niños, es esencial que los sacerdotes abusivos sean retirados rápidamente del ministerio pastoral (no se les permita usar la ropa clerical, celebrar la misa o los sacramentos en público, presentarse como sacerdote o trabajar con niños). Las Normas de Dallas de 2002 exigen que el sacerdote acusado sea suspendido mientras se realiza la investigación
(http://www.usccb.org/ocyp/normsp.pdf en castellano).
Antes de 1985, la mayoría de los obispos manejó estos casos de modo deficiente. Tuvieron mala asesoría de abogados y psicólogos, creyeron al sacerdote cuando decía que nunca lo volvería a hacer, y se centraron en la protección de la Iglesia en lugar de proteger a los niños. Algunos obispos aprendieron más rápido que otros que esa era una respuesta inapropiada. Después de que los obispos emitieran sus directrices en 1992, la mayoría de los obispos actuó mejor, pero algunos, como el cardenal Law ignoró las pautas. Conviene tener en cuenta, sin embargo que aunque sólo Law renunció, la mayoría de los obispos que hizo un mal trabajo antes de 1992 ya no tienen diócesis a cargo porque los obispos se jubilan a los 75 años de edad.
5. ¿Cuánto tiempo pasa desde el momento en que se reporta el abuso a la Diócesis hasta que el sacerdote es denunciado a la policía?
De acuerdo con la normativa 2002 de Dallas, la diócesis "cumplirá con todas las leyes civiles con respecto a la notificación de las denuncias de abuso sexual de menores a las autoridades civiles y cooperará en la investigación." La mayoría de las diócesis han ido más allá y reportado denuncias aunque no es requerido por la ley. La diócesis también "asesorará y apoyará el derecho de las personas de hacer un reporte a las autoridades públicas." Con frecuencia la policía no investiga el crimen, ya que excede el límite establecido por la ley para sancionarlo.
6. ¿Cuánto tiempo pasa desde el momento en que se reporta el abuso a la Diócesis hasta que la diócesis informa al Vaticano?
En 2001, Juan Pablo II ordenó que si hay pruebas suficientes de que se ha producido abuso sexual de un menor de edad, el caso debe ser reportado a la Congregación para la Doctrina de la Fe. En algunos casos, el cardenal Joseph Ratzinger (ahora Benedicto XVI) está siendo hecho responsable a pesar de que no fue notificado de los casos sino luego de años y a veces décadas después de que la diócesis supo.
7. ¿Cuánto tiempo toma el proceso canónico para determinar la inocencia o culpabilidad de los acusados? ¿Si todavía no está terminado, en qué etapa se encuentra?
El derecho canónico de la Iglesia, como el sistema de justicia penal estadounidense, tiene procedimientos para el debido proceso, que puede llevar tiempo en ambos sistemas. Los casos en que las pruebas son abrumadoras o el sacerdote confiesa pueden ser tratados con prontitud. Aquellos en los que es la palabra de uno contra la del otro son difíciles. A pesar de todos sus recursos de dinero y experiencia, el sistema norteamericano de justicia penal con demasiada frecuencia condena inocentes y libera a los culpables. Tiene dificultad para lidiar con casos de violación y acoso sexual en el que es la palabra de una persona contra la de otra. No debe sorprender que tampoco la Iglesia sea perfecta en casos de este tipo.
El sitio web del Vaticano tiene una descripción, en términos sencillos, del proceso para tramitar las acusaciones de abuso sexual (http://www.vatican.va/resources/resources_guide-CDF-procedures_en.html). Para los casos en curso, la Iglesia necesita ser transparente en la descripción de en qué punto del proceso está el caso.
8. ¿Qué castigo se aplica a los culpables y cuándo?
En 2002, las normas aprobadas por el Vaticano establecen que el sacerdote ofensor "será retirado permanentemente del ministerio eclesiástico, sin excluir la expulsión del estado clerical, si el caso lo justifica." Afirman también que la sanción de despido podría no aplicarse "por razones de edad avanzada o enfermedades".
En teoría, el despido del sacerdocio (remoción del estado clerical, o reducción al estado laical) puede distinguirse de la suspensión del ministerio. Sin embargo, mientras el sacerdote observe las condiciones de su suspensión, los niños estarán seguros. De hecho, los niños estarán más a salvo cuando ese sacerdote es suspendido y confinado a un monasterio bajo supervisión de lo que lo serían si es despedido y arrojado a la calle y la Iglesia se lava las manos respecto de él.
Sin embargo, el despido puede ser necesario para mostrar a las víctimas y otros interesados que la diócesis cree la acusación y responde de manera adecuada. También puede ayudar en el proceso de curación de las víctimas. Y también protege a la diócesis de toda responsabilidad por abusos futuros. Debido a que en el pasado muchos obispos no supervisaron bien a sus sacerdotes, nadie confía en que los obispos lo hagan ahora.
Por Thomas Reese, S.J.
Académico Asociado Senior del Centro Teológico Woodstock de Georgetown University
(Traducción de Juan Fernando Vega Ganoza)
El sacerdote norteamericano Thomas Reese analiza toda esta situación de una manera inteligente, lo que nos puede ayudar a reflexionar y a generar nuestra propia opinión al respecto.
Lo que importa en el tema del abuso clerical
publicado por The Washington Post (leer en inglés)
Los medios de comunicación están siendo atacados por los defensores del Papa Benedicto XVI que sienten que la cobertura de la crisis de abuso sexual es injusta. ¿Algunos periodistas hacen un trabajo mediocre en la presentación de informes? Claro que sí. ¿Son algunos comentaristas exagerados en su retórica? Claro que sí. Cuando el debate se realiza entre el New York Times y la Iglesia Católica, parece tratarse simplemente del enfrentamiento entre dos instituciones infalibles.>>>
Pero seamos honestos. La Iglesia rara vez ha sido de gran ayuda en la cobertura de la historia de abuso sexual, y sin la cobertura de los medios, la Iglesia no hubiera limpiado su manera de actuar. La Iglesia tiene una deuda de gratitud con los medios de comunicación, especialmente con el National Catholic Reporter, que se ocupó de esta historia a partir de mediados de los años 1980, mucho antes que el Boston Globe.
Además, atacar a los medios de comunicación es una estrategia de relaciones públicas estúpida y que no funciona; de hecho es contraproducente. Hace que la Iglesia parezca a la defensiva y que está tratando de restar importancia al problema del abuso. Llamar a la cobertura de estas noticias chismes de poca monta o comparables al antisemitismo es desastroso; es verter gasolina sobre el fuego.
Cada vez son más los casos concretos que aparecen en los titulares como resultado de trascendidos informales de los abogados a los medios de comunicación o de documentos que son liberados por los tribunales. En estas historias noticiosas, es extremadamente importante para los periodistas y sus audiencias prestar atención a los plazos, a la línea de tiempo de los casos. Estas son algunas de las preguntas que necesitan ser formuladas y contestadas cuando se mira casos concretos.
1. ¿Cuándo sucedió el abuso?
La mayoría de los casos de abuso en los Estados Unidos divulgados actualmente por los medios de comunicación tuvo lugar hace décadas. Sabemos por el estudio realizado en 2004 por la Escuela John Jay de Criminología (http://www.usccb.org/nrb/johnjaystudy/) que el número de presuntos abusos aumentó en la década de 1960, alcanzó su punto máximo en los años 70, disminuyó en la década de los 80 y en los 90 había vuelto a los niveles de la década de 1950. Si la fecha del abuso resulta enterrada en el final de la historia periodística, el lector superficial puede pensar que se trata de un caso reciente.
2. ¿Cuándo fue denunciado el abuso a la diócesis?
Una de las tragedias de la crisis de abuso sexual es que las víctimas, debido a su edad y vulnerabilidad, no hicieron público el abuso de inmediato. Algunos nunca lo hicieron porque no quisieron que sus familias, amigos o conocidos supieran qué les pasó. Como resultado, ni siquiera la Iglesia sabía la magnitud del problema. Según el informe de John Jay, un tercio de las acusaciones se reportaron luego de 1993 y otro tercio se realizaron en los años 2002-2003. "Por lo tanto, antes de 1993, sólo un tercio de los casos fueron conocidos por funcionarios de la Iglesia", dice el informe. La Iglesia debe ser culpada por lo que sabía, pero ¿acaso puede ser culpada por lo que no sabía?
3. ¿El sacerdote abusó de nuevo después de que fuera reportado por primera vez a la diócesis?
La mayoría de los sacerdotes (56 por ciento) según el informe de John Jay sólo tiene una acusación. Por otra parte, los 149 abusadores en serie (los que abusaron de 10 o más niños) fueron responsables de 27 por ciento de los abusos. Que la iglesia no se haya ocupado de estos abusadores en serie de manera más rápida es inconcebible e intolerable.
4. ¿Cuánto tiempo pasó entre el momento en que se reportó el abuso a la Diócesis hasta que el sacerdote fue suspendido de su ministerio?
Con el fin de proteger a los niños, es esencial que los sacerdotes abusivos sean retirados rápidamente del ministerio pastoral (no se les permita usar la ropa clerical, celebrar la misa o los sacramentos en público, presentarse como sacerdote o trabajar con niños). Las Normas de Dallas de 2002 exigen que el sacerdote acusado sea suspendido mientras se realiza la investigación
(http://www.usccb.org/ocyp/normsp.pdf en castellano).
Antes de 1985, la mayoría de los obispos manejó estos casos de modo deficiente. Tuvieron mala asesoría de abogados y psicólogos, creyeron al sacerdote cuando decía que nunca lo volvería a hacer, y se centraron en la protección de la Iglesia en lugar de proteger a los niños. Algunos obispos aprendieron más rápido que otros que esa era una respuesta inapropiada. Después de que los obispos emitieran sus directrices en 1992, la mayoría de los obispos actuó mejor, pero algunos, como el cardenal Law ignoró las pautas. Conviene tener en cuenta, sin embargo que aunque sólo Law renunció, la mayoría de los obispos que hizo un mal trabajo antes de 1992 ya no tienen diócesis a cargo porque los obispos se jubilan a los 75 años de edad.
5. ¿Cuánto tiempo pasa desde el momento en que se reporta el abuso a la Diócesis hasta que el sacerdote es denunciado a la policía?
De acuerdo con la normativa 2002 de Dallas, la diócesis "cumplirá con todas las leyes civiles con respecto a la notificación de las denuncias de abuso sexual de menores a las autoridades civiles y cooperará en la investigación." La mayoría de las diócesis han ido más allá y reportado denuncias aunque no es requerido por la ley. La diócesis también "asesorará y apoyará el derecho de las personas de hacer un reporte a las autoridades públicas." Con frecuencia la policía no investiga el crimen, ya que excede el límite establecido por la ley para sancionarlo.
6. ¿Cuánto tiempo pasa desde el momento en que se reporta el abuso a la Diócesis hasta que la diócesis informa al Vaticano?
En 2001, Juan Pablo II ordenó que si hay pruebas suficientes de que se ha producido abuso sexual de un menor de edad, el caso debe ser reportado a la Congregación para la Doctrina de la Fe. En algunos casos, el cardenal Joseph Ratzinger (ahora Benedicto XVI) está siendo hecho responsable a pesar de que no fue notificado de los casos sino luego de años y a veces décadas después de que la diócesis supo.
7. ¿Cuánto tiempo toma el proceso canónico para determinar la inocencia o culpabilidad de los acusados? ¿Si todavía no está terminado, en qué etapa se encuentra?
El derecho canónico de la Iglesia, como el sistema de justicia penal estadounidense, tiene procedimientos para el debido proceso, que puede llevar tiempo en ambos sistemas. Los casos en que las pruebas son abrumadoras o el sacerdote confiesa pueden ser tratados con prontitud. Aquellos en los que es la palabra de uno contra la del otro son difíciles. A pesar de todos sus recursos de dinero y experiencia, el sistema norteamericano de justicia penal con demasiada frecuencia condena inocentes y libera a los culpables. Tiene dificultad para lidiar con casos de violación y acoso sexual en el que es la palabra de una persona contra la de otra. No debe sorprender que tampoco la Iglesia sea perfecta en casos de este tipo.
El sitio web del Vaticano tiene una descripción, en términos sencillos, del proceso para tramitar las acusaciones de abuso sexual (http://www.vatican.va/resources/resources_guide-CDF-procedures_en.html). Para los casos en curso, la Iglesia necesita ser transparente en la descripción de en qué punto del proceso está el caso.
8. ¿Qué castigo se aplica a los culpables y cuándo?
En 2002, las normas aprobadas por el Vaticano establecen que el sacerdote ofensor "será retirado permanentemente del ministerio eclesiástico, sin excluir la expulsión del estado clerical, si el caso lo justifica." Afirman también que la sanción de despido podría no aplicarse "por razones de edad avanzada o enfermedades".
En teoría, el despido del sacerdocio (remoción del estado clerical, o reducción al estado laical) puede distinguirse de la suspensión del ministerio. Sin embargo, mientras el sacerdote observe las condiciones de su suspensión, los niños estarán seguros. De hecho, los niños estarán más a salvo cuando ese sacerdote es suspendido y confinado a un monasterio bajo supervisión de lo que lo serían si es despedido y arrojado a la calle y la Iglesia se lava las manos respecto de él.
Sin embargo, el despido puede ser necesario para mostrar a las víctimas y otros interesados que la diócesis cree la acusación y responde de manera adecuada. También puede ayudar en el proceso de curación de las víctimas. Y también protege a la diócesis de toda responsabilidad por abusos futuros. Debido a que en el pasado muchos obispos no supervisaron bien a sus sacerdotes, nadie confía en que los obispos lo hagan ahora.
Por Thomas Reese, S.J.
Académico Asociado Senior del Centro Teológico Woodstock de Georgetown University
(Traducción de Juan Fernando Vega Ganoza)
Más sobre el tema (en inglés):
Por James Martin, S.J.:
- It's not about celibacy: Blaming the Wrong Thing for the Sexual Abuse Crisis
http://www.huffingtonpost.com/rev-james-martin-sj/its-not-about-celibacy-bl_b_533037.html
- It's not about homosexuality: Blaming the Wrong People for the Sexual Abuse Crisis
http://www.huffingtonpost.com/rev-james-martin-sj/its-not-about-homosexuali_b_537810.html
Noticias Abusos sexuales Pedofilia Actualidad
Iglesia
Por James Martin, S.J.:
- It's not about celibacy: Blaming the Wrong Thing for the Sexual Abuse Crisis
http://www.huffingtonpost.com/rev-james-martin-sj/its-not-about-celibacy-bl_b_533037.html
- It's not about homosexuality: Blaming the Wrong People for the Sexual Abuse Crisis
http://www.huffingtonpost.com/rev-james-martin-sj/its-not-about-homosexuali_b_537810.html
Noticias Abusos sexuales Pedofilia Actualidad
Iglesia
La resurrección de Jesús: del vacío al asombro de una relación
Con una gran sonrisa en los labios, hizo su ingreso en la ciudad montado sobre un asno. Todo el mundo celebraba su llegada. Parecía una verdadera fiesta. La gente lo saludaba con palmas de olivo en las manos. Y el brillo de su mirada iluminaba todo a su alrededor. Sin embargo era el inicio del fin. Después de algunos días cesaron las aclamaciones. Ya no habían cantos cuando él pasaba, al contrario miradas de sospecha y murmuraciones. Las autoridades estaban a su acecho. El era la presa que había que cazar. Tenía que pagar el precio de su audacia: haber criticado a quienes ostentan el poder político y religioso. Fue traicionado, humillado, insultado y torturado. Fue condenado a morir como un criminal. Sus amigos huyeron sin defenderlo. Con su muerte, todas las esperanzas que habían sido depositadas en él desaparecieron con él. Pero pasado un tiempo, tres de sus amigas fueron a visitar su tumba. De pronto se encuentran con alguien que les dice: “Por qué buscan a quien está vivo de entre los muertos”. Y cuál sería su sorpresa al descubrir que el cuerpo ya no estaba allí. Despertó del sueño de la muerte. El está vivo. La muerte no pudo con él.
Jesús resucitado danza con un angel. La alegría de la victoria de la vida sobre la muerte. Jesús danza, vive, deja que los demás entren en relación con él (foto: Dani Villanueva, SJ, portal del santuario mariano de Yaundé, Camerún).
Esta es la historia de un hombre llamado Jesús y de cómo fueron sus últimos días. Nadie sabe con exactitud qué pasó entre el momento de su muerte y el descubrimiento de la tumba vacía por sus amigos. Lo único que sabemos es lo que sus discípulos comenzaron a decir desde entonces, que Jesús había resucitado de entre los muertos, que él había vencido a la muerte, que Dios lo había resucitado. El mismo Jesús con quien ellos habían pasado tanto tiempo juntos, recorriendo Galilea, yendo a Jerusalén, ese Jesús al que escuchaban con tanta atención cuando les hablaba en parábolas, ese Jesús a quien habían llegado a considerar como el Mesías tanto tiempo esperado. El mismo Jesús al que vieron morir en la cruz. Ese Jesús que había osado llamar “Abba” a Dios, al parecer había sido escuchado en su oración por el mismísimo Dios, quien lo arrancó de las garras de la muerte para sentarlo a su lado.>>>
La resurrección marca así un momento clave en la historia de la humanidad, sobre todo para la civilización occidental. Y mucho se ha escrito al respecto. Sin embargo quizás la mejor manera de comprender lo que ocurrió es volver al texto bíblico, al relato que los discípulos hacen de lo que vivieron y tratar de entender estos relatos en el contexto de su tiempo. Como sabemos los Evangelios fueron escritos varios años después de la muerte de Jesús y a la luz de su resurrección. Por ello la importancia de este acontecimiento, porque es a partir de la resurrección que los discípulos se acercan de una nueva manera a Jesús. Aunque durante el tiempo compartido con él empezaron a sentir que él era el Mesías y que tenía una relación de particular intimidad con Dios, es a partir de la resurrección que se atreven a afirmar que Jesús es el Hijo de Dios, a quien Dios ha hecho Señor y ha puesto su nombre por encima de todo nombre en la tierra, como diría el apóstol Pablo.
Los teólogos católicos y protestantes han reflexionado mucho sobre la resurrección de Jesús, desde afirmaciones como las de Bultmann quien sostenía que Jesús sólo había resucitado en el “kerygma” de los apóstoles, en el anuncio de la Buena Nueva sin recurrir a la historicidad de este acontecimiento, hasta la postura de Pannenberg quien insiste en la historicidad de la resurrección. A los aportes de la historia se suman los aportes de la narración, el relato y la lingüística. La teología narrativa que se ha desarrollado en los últimos años, con figuras como Metz y Moingt, pone el acento justamente en el relato, en la importancia de volver al relato evangélico para tratar de entender desde el propio texto lo vivido por los discípulos, lo que nos puede permitir establecer una relación con el propio relato de nuestras vidas.
Victimae paschali laudes, alabanza a la víctima pascal, canto gregoriano, probablemente del siglo XI, es una de las secuencias medievales que se canta el domingo de Pascua.
Tres categorías que nos pueden ayudar a acercarnos a una renovada comprensión de los relatos de la resurrección de Jesús en los cuatro evangelios son: el vacío, el asombro y la relación. Los discípulos de Jesús viven la experiencia del vacío que representa la ausencia del cuerpo de Jesús en la tumba. Jesús no solo ha muerto en la cruz sino que además ha desaparecido y ello causa un profundo temor en los discípulos, en las mujeres que temen hablar al respecto, en los hombres que dudan de lo acontecido. Sin embargo el vacío experimentado por los discípulos se transforma en asombro. Según Lucas cuando Pedro ve la tumba vacía se va “sorprendido, asombrado”, ya no hay miedo, sino asombro, asombro frente a algo que se desconoce, pero que no asusta. Es la experiencia del asombro la que permite salir del vacío y abrirse a algo nuevo. Los discípulos se asombran, se dejan sorprender, están abiertos a lo que pueda suceder. Y es a partir de esta actitud que ellos pueden entrar en relación con Jesús resucitado, una relación que pasa por la palabra y por el cuerpo. Jesús se manifiesta delante de ellos, se les aparece en lugares llenos de recuerdos, durante la pesca, en la mesa al comer, en el camino. Y cuando se manifiesta delante de ellos, les habla, les desea la paz, les hace preguntas, les invita a comer. La palabra circula entre ellos. Y él se deja tocar, deja tocar sus heridas, aquellas que muestran su fragilidad, su humanidad herida, lo que permite que sea reconocido por los suyos. La relación que se había roto con su muerte, vuelve a establecerse, ahora con mucha más fuerza.
Esta ha sido la experiencia vivida por los discípulos de Jesús, por aquellos a quienes él llamaba amigos, ellos pasaron del vacío al asombro que les permitió entrar en relación con Jesús resucitado y a través de él con Dios. A la imagen de Dios trino que es relación, nosotros también estamos invitados a entrar en relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Pero para poder entrar en relación, una relación que pasa por la palabra que podemos dirigir a los demás y que podemos acoger de los otros, así como por nuestro cuerpo que se comunica, que expresa lo que vivimos en nuestro interior, debemos dejarnos asombrar por aquello que desconocemos. En un mundo en el que todo nos conlleva a tratar de controlar las cosas, de saberlo todo, de buscar explicaciones a todo, quizás podamos aceptar que hay cosas que se escapan de nuestro control, hay cosas que no podemos saber ni comprender del todo. Allí entra a tallar nuestra capacidad de asombro, de sorpresa ante la vida que se nos presenta por delante. Es el asombro en el que nos ayudará a salir del vacío en el que a veces están hundidas nuestras vidas, que viven por vivir, sin un verdadero sentido, sin palabras, sin compañía. Salir del vacío para entrar en la relación dejándonos asombrar por la vida.
Estas tres categorías que surgen de la lectura de los textos bíblicos y de la observación de nuestra realidad, nos pueden ayudar en este tiempo pascual a leer con otros ojos las narraciones del Evangelio, pueden permitir acercarnos a los relatos de la resurrección de Jesús, relatos que nos dicen lo que en su momento experimentaron los discípulos y que son al mismo tiempo una invitación a vivir la misma experiencia hoy en día, a dejarnos asombrar por el encuentro con Jesús resucitado.
Víctor Hugo Miranda, S.J.
Resurrección Jesuitas Jesucristo Actualidad
Jesús resucitado danza con un angel. La alegría de la victoria de la vida sobre la muerte. Jesús danza, vive, deja que los demás entren en relación con él (foto: Dani Villanueva, SJ, portal del santuario mariano de Yaundé, Camerún).Esta es la historia de un hombre llamado Jesús y de cómo fueron sus últimos días. Nadie sabe con exactitud qué pasó entre el momento de su muerte y el descubrimiento de la tumba vacía por sus amigos. Lo único que sabemos es lo que sus discípulos comenzaron a decir desde entonces, que Jesús había resucitado de entre los muertos, que él había vencido a la muerte, que Dios lo había resucitado. El mismo Jesús con quien ellos habían pasado tanto tiempo juntos, recorriendo Galilea, yendo a Jerusalén, ese Jesús al que escuchaban con tanta atención cuando les hablaba en parábolas, ese Jesús a quien habían llegado a considerar como el Mesías tanto tiempo esperado. El mismo Jesús al que vieron morir en la cruz. Ese Jesús que había osado llamar “Abba” a Dios, al parecer había sido escuchado en su oración por el mismísimo Dios, quien lo arrancó de las garras de la muerte para sentarlo a su lado.>>>
La resurrección marca así un momento clave en la historia de la humanidad, sobre todo para la civilización occidental. Y mucho se ha escrito al respecto. Sin embargo quizás la mejor manera de comprender lo que ocurrió es volver al texto bíblico, al relato que los discípulos hacen de lo que vivieron y tratar de entender estos relatos en el contexto de su tiempo. Como sabemos los Evangelios fueron escritos varios años después de la muerte de Jesús y a la luz de su resurrección. Por ello la importancia de este acontecimiento, porque es a partir de la resurrección que los discípulos se acercan de una nueva manera a Jesús. Aunque durante el tiempo compartido con él empezaron a sentir que él era el Mesías y que tenía una relación de particular intimidad con Dios, es a partir de la resurrección que se atreven a afirmar que Jesús es el Hijo de Dios, a quien Dios ha hecho Señor y ha puesto su nombre por encima de todo nombre en la tierra, como diría el apóstol Pablo.
Los teólogos católicos y protestantes han reflexionado mucho sobre la resurrección de Jesús, desde afirmaciones como las de Bultmann quien sostenía que Jesús sólo había resucitado en el “kerygma” de los apóstoles, en el anuncio de la Buena Nueva sin recurrir a la historicidad de este acontecimiento, hasta la postura de Pannenberg quien insiste en la historicidad de la resurrección. A los aportes de la historia se suman los aportes de la narración, el relato y la lingüística. La teología narrativa que se ha desarrollado en los últimos años, con figuras como Metz y Moingt, pone el acento justamente en el relato, en la importancia de volver al relato evangélico para tratar de entender desde el propio texto lo vivido por los discípulos, lo que nos puede permitir establecer una relación con el propio relato de nuestras vidas.
Victimae paschali laudes, alabanza a la víctima pascal, canto gregoriano, probablemente del siglo XI, es una de las secuencias medievales que se canta el domingo de Pascua.
Tres categorías que nos pueden ayudar a acercarnos a una renovada comprensión de los relatos de la resurrección de Jesús en los cuatro evangelios son: el vacío, el asombro y la relación. Los discípulos de Jesús viven la experiencia del vacío que representa la ausencia del cuerpo de Jesús en la tumba. Jesús no solo ha muerto en la cruz sino que además ha desaparecido y ello causa un profundo temor en los discípulos, en las mujeres que temen hablar al respecto, en los hombres que dudan de lo acontecido. Sin embargo el vacío experimentado por los discípulos se transforma en asombro. Según Lucas cuando Pedro ve la tumba vacía se va “sorprendido, asombrado”, ya no hay miedo, sino asombro, asombro frente a algo que se desconoce, pero que no asusta. Es la experiencia del asombro la que permite salir del vacío y abrirse a algo nuevo. Los discípulos se asombran, se dejan sorprender, están abiertos a lo que pueda suceder. Y es a partir de esta actitud que ellos pueden entrar en relación con Jesús resucitado, una relación que pasa por la palabra y por el cuerpo. Jesús se manifiesta delante de ellos, se les aparece en lugares llenos de recuerdos, durante la pesca, en la mesa al comer, en el camino. Y cuando se manifiesta delante de ellos, les habla, les desea la paz, les hace preguntas, les invita a comer. La palabra circula entre ellos. Y él se deja tocar, deja tocar sus heridas, aquellas que muestran su fragilidad, su humanidad herida, lo que permite que sea reconocido por los suyos. La relación que se había roto con su muerte, vuelve a establecerse, ahora con mucha más fuerza.
Esta ha sido la experiencia vivida por los discípulos de Jesús, por aquellos a quienes él llamaba amigos, ellos pasaron del vacío al asombro que les permitió entrar en relación con Jesús resucitado y a través de él con Dios. A la imagen de Dios trino que es relación, nosotros también estamos invitados a entrar en relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Pero para poder entrar en relación, una relación que pasa por la palabra que podemos dirigir a los demás y que podemos acoger de los otros, así como por nuestro cuerpo que se comunica, que expresa lo que vivimos en nuestro interior, debemos dejarnos asombrar por aquello que desconocemos. En un mundo en el que todo nos conlleva a tratar de controlar las cosas, de saberlo todo, de buscar explicaciones a todo, quizás podamos aceptar que hay cosas que se escapan de nuestro control, hay cosas que no podemos saber ni comprender del todo. Allí entra a tallar nuestra capacidad de asombro, de sorpresa ante la vida que se nos presenta por delante. Es el asombro en el que nos ayudará a salir del vacío en el que a veces están hundidas nuestras vidas, que viven por vivir, sin un verdadero sentido, sin palabras, sin compañía. Salir del vacío para entrar en la relación dejándonos asombrar por la vida.
Estas tres categorías que surgen de la lectura de los textos bíblicos y de la observación de nuestra realidad, nos pueden ayudar en este tiempo pascual a leer con otros ojos las narraciones del Evangelio, pueden permitir acercarnos a los relatos de la resurrección de Jesús, relatos que nos dicen lo que en su momento experimentaron los discípulos y que son al mismo tiempo una invitación a vivir la misma experiencia hoy en día, a dejarnos asombrar por el encuentro con Jesús resucitado.
Víctor Hugo Miranda, S.J.
Resurrección Jesuitas Jesucristo Actualidad
Rock y Teología

Rock y Teología son dos palabras que generalmente no van juntas. Al contrario, a veces se pueden entender en contradicción o en oposición. O peor aún alguien podría decir que no tienen nada que ver la una con la otra. ¿Por qué aparecen juntas entonces en el título de este post y por qué aparecen además unidas por la conjunción “y” como si la relación entre ellas fuese de cercanía y no de distancia?. Pues un grupo de teólogos católicos de distintas universidades de los Estados Unidos ha iniciado un proyecto de reflexión sobre la relación y los vínculos que se pueden establecer entre el Rock y la Teología. ¡Vaya propósito! dirán algunos. Y no se trata de reflexionar sobre el rock cristiano como tal, sino sobre el vínculo que se puede establecer entre el rock en general, la música moderna contemporánea y la fe cristiana.
A la cabeza de este grupo se encuentra Tom Beaudoin, joven teólogo estadounidense, que ha estudiado en Harvard y ha trabajado en las prestigiosas universidades jesuitas de Boston College y Santa Clara (California) antes de recalar en Fordham (Nueva York). Beaudoin está interesado en el diálogo entre la teología y la cultura contemporánea, una de las razones que lo llevó a publicar el libro “Fe Virtual” sobre la relación entre la Fe cristiana y algunos elementos de la cultura contemporánea como los videos musicales, el Internet y la moda. Su proyecto de reflexión lo ha llevado a juntar a otras personas interesadas en el tema desde el lado de la investigación académica y de la vida de fe para dar vida al blog “Rock and Theology” en el que comparten sus reflexiones salpicadas de videos musicales. Una buena iniciativa que nos puede interesar y que nos puede ayudar a entender que estamos invitados a “encontrar a Dios en todas las cosas” y a descubrir que en las distintas manifestaciones culturales del ser humano puede haber algo que nos hable de Dios. www.rockandtheology.com
A Peruvian Jesuit Weighs in on Virtual Faith >>>
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Una misa que toma su tiempo
Es domingo, van a dar las 7 de la noche y la gente sigue llegando, primero de a pocos, luego se amontonan en la entrada. No es la puerta de un teatro ni del cine. Es la iglesia San Ignacio en París. La gente llega todavía bastante abrigada. Aunque la primavera se aproxima, el invierno parece no querer partir. Hay un joven jesuita en la entrada, vestido en alba, dando la bienvenida a cada uno. Esto no es muy usual en una iglesia. Sin embargo recoge una vieja tradición de los primeros siglos del cristianismo, en el que había siempre alguien que daba la bienvenida a los que llegaban a la celebración. Este pequeño ritual se repite cada domingo a la misma hora. Y desde hace diez años.>>> Se trata de una misa preparada por jóvenes profesionales y universitarios y dirigida al público juvenil. Es una misa un poco más larga de lo habitual. Y aunque parezca mentira es justamente lo que convoca a los jóvenes que vienen cada semana a participar de esta celebración. A los franceses les gusta utilizar siglas para identificar todo tipo de cosas, desde instituciones, actividades hasta grupos. Y este caso no podía ser una excepción. Para todos aquellos que vienen a menudo identifican esta misa como “La MT”: “La Misa que toma su tiempo”.

Pero de qué se trata esta misa y qué significa eso de que se toma su tiempo? Hace 10 años un grupo de jesuitas decidió seguir los consejos del Cardenal Martini quien instauró un grupo de “Escucha de la Palabra” en Milán. Estos jesuitas franceses exportaron la idea y la juntaron a la celebración de la Eucaristía. Al principio era solo un pequeño grupo de personas el que participaba, pero con el tiempo la cantidad ha crecido. Cada domingo la iglesia acoge entre 280 y 300 personas.
La liturgia de la palabra tiene algunas variantes. El texto del Evangelio es leído dos veces. Una primera vez por una persona de la Asamblea, después de lo cual el sacerdote que preside la Eucaristía dice su homilía a la manera de “puntos” que ayuden a entrar en la oración. Luego viene el momento de la proclamación del Evangelio. Todo el mundo se pone de pie y se acerca al ambón para escuchar el Evangelio. La idea de esta doble lectura es ayudar a la gente a profundizar e interiorizar la palabra de Dios
En el momento del ofertorio todos vienen alrededor del altar. Después de la distribución de la comunión, el joven jesuita que da la bienvenida en la entrada de la iglesia, se acerca al micrófono para dar los avisos parroquiales, la tradición marca que debe hacerlo con un poco de humor y termina siempre este espacio con una invitación a pasar al salón parroquial para compartir algo de comer y beber en comunidad. Los asistentes, jóvenes universitarios y profesionales, participan de este espacio con entusiasmo y alegría. En una sociedad que se autoproclama radicalmente laica y poco cálida con aquellos que se identifican como creyentes, la MT es un espacio de encuentro, de hospitalidad, de relación consigo mismo, con Dios y con los demás.
Víctor Hugo Miranda, S.J.
Fotos: Mélanie Frey
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Especial: "el rollo espiritual" y los jóvenes
Después de un tiempo de silencio, necesario para volver a soñar con nuevas propuestas de diálogo con el mundo contemporáneo, Esejotas continúa esta aventura que inicia su tercera temporada estrenando nuevo diseño. Y al más puro ejemplo de las grandes revistas, no solo les ofrecemos un artículo, sino un especial sobre: El "rollo espiritual" y los jóvenes, una propuesta que pueda ayudar a los jóvenes en sus búsquedas y preguntas sobre la fe.
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Tiempo de navidad, tiempo de generosidad
Diciembre es un mes diferente. Se va cerrando el semestre académico, el año escolar, las facturaciones de empresas, los balances de los negocios, etc. Es un tiempo donde no solo lo material, sino lo anímico juega un papel importante. Es un mes que se termina cansado. Sin embargo, para los cristianos es un mes especial. Aquí recordamos y celebramos la llegada del Salvador, la “incursión de Dios en la historia”. Este hecho, a pesar de recordarlo en el último mes del año, también nos permite reflexionar sobre lo que significa y nos puede decir a nuestra propia vida como personas y como colectivo.>> La clave de lectura que podemos proponer en este mes es la generosidad. Frente al cansancio físico y emocional propio de diciembre, vale resaltar la cantidad y la calidad de actividades que giran en torno a la generosidad. Las famosas campañas navideñas de grupos, instituciones y personas son un signo de que existe en la compleja condición humana una dimensión que reconoce al otro como igual. Esa ha sido la imagen que predomina en este tiempo: familiaridad y unidad – que los medios de comunicación y campañas publicitarias saben explotar muy bien. La generosidad es una actitud que nos puede dar un nuevo aire y un nuevo impulso para mirar el futuro con esperanza, cerrar el año con paz y abrirnos a un nuevo año con expectativa.
Contra lo que la mayoría piensa, preocuparse por los otros es también una forma de ser feliz. A mi parecer, esa es una de las mayores lecciones del nacimiento de Jesús. Dios ha sido generoso con su creación, y sigue siendo generoso. La donación de Dios tiene nombre propio: Jesús. Y la donación de una mujer cambió el rumbo de la historia: María con su Sí. Es por ello que en Navidad celebramos la venida del Salvador. La generosidad es salvación y la salvación es donación.¿Dónde, cómo y por qué ser generosos hoy? La realidad habla por sí misma y existen cantidad de manifestaciones del mundo donde la actitud de la generosidad lidia con el imperativo de serlo. La crisis mundial, la desigualdad abismal entre países y regiones, el daño irreversible al medio ambiente – y una ONU que reúne al mundo entero para tratar de salvarlo en pocos días -, la indigencia del hombre, la pobreza de los niños, la indiferencia de los jóvenes, la incredulidad de los adultos y un largo etcétera. Existen espacios que claman generosidad y es posible reconocer que existe también un grupo humano concreto capaz de escuchar esos gritos. Los jóvenes, sinónimo de aventura, riesgo y sueños, son también sinónimo de generosidad y donación. Ellos se arriesgan a comprometerse con pequeños o grandes proyectos, que repercuten en sus propias vidas como formación para el futuro, o repercuten en la sociedad como signos del cambio social deseado y posible. La juventud es donación. Jesús en sus cortos treinta y tres años y María en su sencillez y juventud, nos confirman esta afirmación. Aprovechemos estos años y estos espacios que Dios nos dona. Años de juventud y espacios de rostros humanos.
Hagamos de la generosidad un camino que una humanidad y divinidad, ya que Dios no renuncia a hacer del mundo un espacio de dignidad y progreso. “El Señor ha estado grande con nosotros, y estemos alegres” (Sl. 125)
Juan Bytton, S.J. (Lima). Licenciado en Economía por la PUCP. Hace el Magisterio en la Pastoral Juvenil y la Promoción Vocacional.
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Cuidemos al mundo, nuestro hogar

Hablar de la ecología no solo responde hoy en día a una moda establecida por la gente más interesada en el cuidado de la naturaleza. Hablar de la ecología hoy en día es fundamental para nuestras vidas, para la vida de nuestro planeta, para el futuro del mundo y de la humanidad. La Cumbre de Copenhague que ha tenido lugar los últimos días nos muestra cómo las autoridades de los gobiernos van escuchando el pedido de las instituciones ecológicas por una mayor reflexión al respecto y por acciones concretas que nos ayuden a cuidar al mundo como nuestro hogar.
La Palabra de Dios ilumina la reflexión ecológica sobre la importancia para el ser humano de cuidar de la casa común: la Naturaleza creada. Los textos del Antiguo Testamento manifiestan la presencia de Dios en la historia humana, y la relación de la Palabra divina con el ser humano. Palabra que crea, que tiene fuerza, que es acción, que es comunicación, que revela a Dios, que conduce a la reflexión, que conduce a la conversión. Ya en el Génesis se narra la creación del mundo como una manifestación de la acción divina: "Dios creó el cielo y la tierra" (Génesis 1,1). Continúa el texto con la creación de las plantas, de los animales y del ser humano, quien recibe la responsabilidad de cuidar de la creación divina (Génesis 1,27-31). Este relato de la creación destaca que para Dios todo "era bueno". Por lo tanto, la Palabra de Dios está presente en los orígenes del mundo, como una palabra que crea el medio ambiente en el que los humanos deben vivir en armonía y comunión, comprometidos con la preservación de la creación.
El ser humano no debe olvidar que está íntimamente relacionado con la Naturaleza, que forma parte de ella, y que tiene un compromiso intrínseco con su cuidado y respeto. De lo contrario, él podría romper la comunión con la naturaleza, que desde la creación fue manifestada por la Palabra de Dios. Al no ser consciente de preservar la casa común de la humanidad, el ser humano pone en peligro los recursos naturales necesarios para la vida, conduciendo todo hacia la destrucción del mundo recibido. En poco tiempo, un recurso como el agua hará falta y la vida en la Tierra se verá comprometida. Es más, el calentamiento global y los cambios climáticos que causan sequías e inundaciones destructoras, son consecuencia de la insuficiente consciencia ecológica, y de no saber amar a la casa común: el planeta Tierra.
Comprender el sentido de la creación significa que el ser humano tome consciencia de saber cuidar la naturaleza. Él no puede verla como objeto, como “algo” para sacar provecho. Menos aún ser su destruidor. Si Dios creó un mundo maravilloso y bueno, significa que tanto los vivos y los recursos naturales son buenos; no sólo los seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios: “Dios vio todo lo que había hecho: y era muy bueno” (Gen 1,31). Por lo tanto, todo el planeta Tierra es bueno y merece de cuidado.

Recibir la responsabilidad de preservar la creación indica que el ser humano tiene la capacidad de cuidar de la vida en el mundo. Es decir, la capacidad para cuidar la vida de todos los seres vivos con los que se interrelaciona y convive, y de proteger su Medio Ambiente. Esta capacidad de cuidado por el uso reflexivo de su inteligencia, que mueve la voluntad, para actuar con coherencia en la búsqueda del bien común en el mundo. De lo contrario, el ser humano, actuando irracionalmente, compromete la vida en la Tierra. Si él no fuese capaz de cuidar de la casa común, ¿quién entre los otros seres vivos podría hacerlo?
Precisamente por su capacidad intelectual, el ser humano debe tomar consciencia del uso adecuado de los recursos que la Naturaleza ofrece. Él debe discernir cómo ser solidario en la distribución de los recursos naturales, para que sean aprovechados por todos, sin que esto signifique devastación, explotación, ni avaricia económica. Es conocido el compromiso de grupos de mujeres y hombres con la causa ecológica. Sin embargo, es necesario que esta causa sea asumida por todos los seres humanos. El problema ecológico es una urgencia global. La actitud de cuidado, respeto y preservación de la casa común debe ser un compromiso ecológico de todos los hombres y mujeres, y no sólo de un grupo de ecologistas, ya que todos estamos llamados a vivir en armonía en y con el planeta Tierra. La responsabilidad de preservar la Naturaleza y dejarla como herencia a las generaciones futuras se presenta como un compromiso desafiador para todo ser humano consciente del amor por la vida.
El Foro Social Mundial (FSM) promovido por organizaciones y movimientos comprometidos con temas sociales, realizado en Belén (Pará-Brasil) a inicios de este año, llamó la atención sobre la importancia de la Amazonía. Iluminados por el lema “Otro mundo es posible”, el FSM alentó que, reflexionar sobre la ecología debe conducir a la construcción de un mundo mejor para todos los seres humanos, fundamentado en el respeto y el cuidado del Medio Ambiente. Conseguir esto significa necesariamente un cambio en la relación del ser humano-Naturaleza, y sobre todo, un compromiso con la Amazonía. Todo ser humano que desee marcar la diferencia en favor de la vida está invitado a lanzar una nueva forma de mirar el compromiso, el cuidado, y la protección de la casa común: la Naturaleza.
Carlos Quintana, S.J. (Chiclayo). Licenciado en Microbiología. Estudia Teología en la FAJE de Belo Horizonte.
Cuestiones básicas sobre Copenhague >>>
(por la Red Ignaciana para el Medio Ambiente)
Ecología Jesuitas Copenhague Medio ambiente
Precisamente por su capacidad intelectual, el ser humano debe tomar consciencia del uso adecuado de los recursos que la Naturaleza ofrece. Él debe discernir cómo ser solidario en la distribución de los recursos naturales, para que sean aprovechados por todos, sin que esto signifique devastación, explotación, ni avaricia económica. Es conocido el compromiso de grupos de mujeres y hombres con la causa ecológica. Sin embargo, es necesario que esta causa sea asumida por todos los seres humanos. El problema ecológico es una urgencia global. La actitud de cuidado, respeto y preservación de la casa común debe ser un compromiso ecológico de todos los hombres y mujeres, y no sólo de un grupo de ecologistas, ya que todos estamos llamados a vivir en armonía en y con el planeta Tierra. La responsabilidad de preservar la Naturaleza y dejarla como herencia a las generaciones futuras se presenta como un compromiso desafiador para todo ser humano consciente del amor por la vida.
El Foro Social Mundial (FSM) promovido por organizaciones y movimientos comprometidos con temas sociales, realizado en Belén (Pará-Brasil) a inicios de este año, llamó la atención sobre la importancia de la Amazonía. Iluminados por el lema “Otro mundo es posible”, el FSM alentó que, reflexionar sobre la ecología debe conducir a la construcción de un mundo mejor para todos los seres humanos, fundamentado en el respeto y el cuidado del Medio Ambiente. Conseguir esto significa necesariamente un cambio en la relación del ser humano-Naturaleza, y sobre todo, un compromiso con la Amazonía. Todo ser humano que desee marcar la diferencia en favor de la vida está invitado a lanzar una nueva forma de mirar el compromiso, el cuidado, y la protección de la casa común: la Naturaleza.
Carlos Quintana, S.J. (Chiclayo). Licenciado en Microbiología. Estudia Teología en la FAJE de Belo Horizonte.
Cuestiones básicas sobre Copenhague >>>
(por la Red Ignaciana para el Medio Ambiente)
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Analizando la educación latinoamericana
Lima ha sido sede del seminario internacional “Fe y Alegría: expandiendo las oportunidades educativas de calidad en América Latina”, organizado por Fe y Alegría, el Banco Mundial y Magis Américas (19 - 21 de octubre). La cita continental ha buscado contribuir al establecimiento de lineamientos para el desarrollo de políticas y estrategias educativas en Latinoamérica. Para ello, el seminario ha hecho un análisis en profundidad de las experiencias latinoamericanas en educación de Fe y Alegría, que se consideran prometedoras al haber ya demostrado una importante incidencia en el acceso a la educación, en la equidad y en la mejora de la calidad educativa en nuestro continente. Más información >>>
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